Todos los seres vivos somos sensibles. Esta afirmación, aunque a priori puede ser discutida o pretenciosa, dependiendo del ser vivo del que hablemos, para el caso que nos ocupa, se hace muy importante y muy a tener en cuenta en la vida diaria de nuestro perro, máxime si realizamos alguna disciplina deportiva de alto nivel.

Podemos encontrar muchas clasificaciones de los tipos de sensibilidades y multitud de tests o pruebas para medir la sensibilidad de nuestro perro en las bibliografías. Vamos a hacer un compendio de alguna de ellas.

El perro tiene sensibilidades mentales, auditivas, corporales, olfativas, visuales, del gusto, al entorno, etc., y dentro de cada una de ellas puede tener diferentes niveles o grados: alto, medio o bajo. Un grado alto de sensibilidad, por ejemplo corporal, nos ofrecerá un perro reacio a ser tocado, no tolerará bien las caricias y tendrá problemas con el cepillado. Un perro con sensibilidad mental media denotará un equilibrio y una capacidad buena de concentración que moldearemos a nuestro favor con el entrenamiento. Y un perro con sensibilidad auditiva baja no dará importancia los ruidos que le rodeen.

border collie

¿Cuál es el grado que debemos buscar en un perro? Buena pregunta, diría un ponente. Pues, evidentemente, el medio. El único problema es que esto es una auténtica utopía. El perro perfecto no existe (al igual que no existe el ser humano perfecto). Además, la respuesta siempre dependerá de para qué queremos a nuestro perro. Resulta obvio que un cazador necesita un perro con una sensibilidad olfativa alta para rastrear la pieza y una sensibilidad auditiva baja que haga que no se asuste ni preste atención a los tiros que hay a su alrededor. Las sensibilidades son aspectos que podemos moldear en la fase de socialización a nuestro favor, pero no debemos olvidar que una base comportamental es el conjunto de genes + medio ambiente, en donde en la parte genética, evidentemente, nada podemos hacer.

Todos nosotros, hasta el más impasible ser humano, tiene su parte sensible. Es por ello que, independientemente de los tipos de sensibilidades descritas, podemos centrarnos en un aspecto más global, sensitivamente hablando. Todos hemos escuchado muchas veces frases del tipo “es un perro muy sensible” o “es una piedra”, independientemente de que sea más o menos reactivo a que le toquen o a reaccionar a un ruido en concreto. Es esta sensibilidad global, junto con los apartados descritos, la que tenemos que tener en cuenta a la hora de nuestra actividad deportiva.

Nunca me ha gustado generalizar, pero por ejemplo, el Border Collie es, en boca de mucha gente y en la mía propia, un perro sensible. Esta sensibilidad nos puede favorecer en el entrenamiento de Obediencia pero también puede volverse en nuestra contra a la hora de practicar algún ejercicio. Es por ello que el entreno debe ser un juego en el que disfrute el perro y disfrute el guía. Para conseguir esto debemos, además de basarnos en el uso de la filosofía del Refuerzo Positivo, conocer a la perfección las limitaciones y sensibilidades de nuestro compañero para no pasarnos de la raya.

Me gustaría ir más allá. Hasta el más rudo Pastor Alemán (por ejemplo) tiene su grado de sensibilidad. Es nuestro deber como guías conocerla a la perfección, para no llegar nunca a tener que arrepentirnos por habernos excedido. Debemos intentar trabajar siempre en unos umbrales lo más neutros posibles, manejando al perro, como dice una excelente Educadora Canina amiga mía “con mano firme con guantes de seda”, aumentando o disminuyendo la exigencia dependiendo de la sensibilidad de nuestro perro, pero siempre a favor de él… y nuestro por supuesto. De esta manera él y nosotros disfrutaremos con lo que estamos haciendo que, como he dicho y diré una y mil veces, en el fondo es de lo que se trata.

Si nos hemos dado cuenta, he subrayado anteriormente una palabra importante, ya que nunca debemos olvidarnos de que eso que está pegado a nuestra izquierda, caminemos rápido o lento, giremos hacia la derecha o hacia la izquierda es nuestro compañero. De esto hablaremos en un próximo artículo.

Eliseo Rodríguez Carrasco
Educador Canino de LealCan

 

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