Un nuevo dato a una investigación que se remonta muchos años atrás, descubre que existían vínculos afectivos entre humanos y perros hace 14.000 años.
Una tumba descubierta casualmente en 1914 contenía los esqueletos de un hombre mayor y de una mujer más joven, además de los restos incompletos de dos perros, que han sido fechados recientemente en unos 14.000 años de antigüedad, a finales del Paleolítico.
No sólo se trata de la sepultura de un perro doméstico más antigua que se conoce, sino la única con restos de dos perros.
Los perros de la tumba no sólo fueron domesticados, como lo demuestra el hecho de que fueron enterrados junto con sus más que probables guías, sino que además recibieron el cuidado de ellos.

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