Educación canina en positivo

Nuestra relación con los perros

Hace ya unos cuantos miles de años que comenzó nuestra andadura con estos maravillosos seres cubiertos de pelo que caminan a cuatro patas. Sin embargo, como todo en la vida, nuestro nexo con ellos va sufriendo cambios y pasando por distintas etapas, evoluciona.

Lo que empezó siendo una asociación puramente “comercial”, donde ambas partes ofrecían algo que el otro necesitaba y llegaban a un acuerdo para un intercambio (por ejemplo: cuido tu hogar y te aviso de posibles amenazas a cambio de comida y refugio), se ha convertido en una relación familiar. Al fin y al cabo, el perro lleva ese concepto en su propia denominación “canis lupus familiaris”. Los perros entran en nuestras vidas y nuestros corazones para compartir los buenos y los malos momentos. También participan en nuestras alegrías, nuestras penas y nuestras rutinas. En definitiva, toman parte directa en nuestro día a día.

Del mismo modo que nuestra relación con ellos se ha ido modificando con el tiempo, también lo ha hecho la necesidad de transmitir al perro determinados conocimientos. Hace un tiempo bastaba con adiestrar, enseñar a un individuo a ser diestro en determinada actividad como la búsqueda de explosivos o estupefacientes, pero hoy se nos queda corto. En la relación hogareña que mantenemos nace la necesidad de educar, dotar de una serie de conocimientos, habilidades y hábitos que nos faciliten la convivencia.

Adiestramiento canino tradicional

Las técnicas más antiguas dentro del adiestramiento canino moderno, lo que actualmente llamamos adiestramiento tradicional, surgieron tras la I Guerra Mundial. Uno de los primeros libros al respecto está escrito en Alemania, a principios del siglo pasado, por el coronel Konrad Most, quien entrenaba perros policía y perros que participaron en ambas guerras mundiales. Fue pionero en su época, un avanzado para su tiempo. Utilizó técnicas de condicionamiento operante años antes de que éstas fueran estudiadas y se las pusiera nombre y la mayor parte del adiestramiento tradicional de hoy utiliza sus métodos basados en aprendizaje por evitación y escape.

Esto significa que la motivación del perro para hacer algo será buscar el cese del dolor o su no presentación. Es decir, si se le ordena algo y no lo hace será corregido a través de un estímulo aversivo y si lo ejecuta bien se le premia omitiendo dicho estímulo o interrumpiendo su administración. En este tipo de adiestramiento es donde caben herramientas como collares de pinchos, de ahogo o eléctricos. Estos procedimientos tuvieron muchísimo valor en su momento y obtenían los resultados más avanzados hasta la fecha para el fin que buscaban. Pero, han pasado más de cien años desde entonces y es indiscutible que el contexto y los conocimientos en el presente no son los mismos.

Educación canina en positivo

En la actualidad y con tantos años de investigación científica por medio, resulta absurdo pensar en el perro como si fuera un robot que solo se va a mover dependiendo de la orden que le hayamos dado. Cuando nos referimos a nuestros compañeros peludos no hablamos de programar una máquina, hablamos de educar a un ser vivo, a un ser sintiente, admirable y espectacular cuando se le conoce. Y es aquí donde, hace no tantos años, surge otra corriente en el mundo de la educación canina: la educación canina en positivo.

La palabra educar tiene su origen en el latín “ducere” que significa “guiar o conducir” en el conocimiento, no obligar ni forzar a realizar u omitir determinadas acciones. Dotar de una comprensión del entorno en todo su contexto que permita al individuo comportarse de una manera adecuada, correcta o aceptable para la sociedad a la que pertenece y que nosotros, los seres humanos, hemos decidido que sea la nuestra.

La educación no solo va encaminada a una de las partes. El perro tendrá que aprender nuestra forma de vida, nuestras normas o nuestras costumbres. Pero nosotros también necesitamos aprender sobre su especie, su fisiología, sus necesidades, sus pautas de acción genéticas, etc.

Base científica en la educación canina actual

Para conseguir ambos puntos, utilizamos conocimientos de distintas ciencias, entre las que se encuentran:

  • Etología: que nos marca los aspectos conductuales propios de la especie y su relación con el medio.
  • Psicología: que ha estudiado durante años y estudia aún las leyes y principios del aprendizaje anima. Nos dicta como mejor procedimiento el reforzamiento positivo (mucho más allá de premiar con salchichas) y nos explica los perjuicios de valerse de técnicas punitivas.
  • Morfología y fisiología: que nos aportan los beneficios o inconvenientes de usar determinados materiales (collar, arnés, etc.). Nos pueden indicar que hay un problema orgánico detrás de determinados comportamientos en el que tendrá que intervenir un veterinario.
  • Biología: para poder tener en cuenta la estructura y la dinámica funcional común a los perretes y poder adaptarnos a sus fases de desarrollo o a las características propias de cada uno.
  • Antrozoología: que nos explica cómo funcionan las interacciones y el vínculo entre ambas especies.

Conclusiones de la educación canina en positivo

No creo que haya ninguna herramienta educativa que funcione en todos los casos ni con todos los individuos, pero sí existen principios que nos guían en este proceso. Los principios de la educación canina en positivo, basados en el respeto hacia el perro, están amparados por décadas de estudio científico que sostienen que un ambiente hostil no es propicio para el aprendizaje.

La educación en positivo es un estilo de educación efectivo que aplaude el acierto en lugar de prestar atención únicamente a los errores. Busca que sus “alumnos” se sientan arropados, seguros y confiados, donde sus necesidades son atendidas, donde asertividad y amabilidad caminan de la mano para enseñar normas, a ambas especies, que faciliten la convivencia. Es identificar las razones que hacen actuar al perrete de determinada manera para trabajar sobre esos motivos en lugar de intentar eliminar un comportamiento determinado que solo satisfaga, y probablemente de forma temporal, a una de las partes.

La educación en positivo defiende que una disciplina que enseñe no es ni permisiva ni punitiva y se enfoca en buscar soluciones en lugar de imponer castigos. La educación en positivo es el compromiso, por parte de los que nos dedicamos a este maravilloso mundo, de adquirir mayor conocimiento y aplicar muchos años de investigación científica para educar, cada día mejor, a estas familias multiespecie y conseguir una convivencia a cada paso más larga, armoniosa y feliz, donde el bienestar integral es la meta.

Aida Semiramis sonriente apoyando la pierna izquierda en la hierba, tocando con la mano izquierda el lomo de su perro que se encuentra sentado a su izquierda, ambos mirando a la cámara

Aida Semiramis
Educadora canina de LealCan

banner-lealcan-articulos3646 444 555 – info@lealcan.com

lealcan.com

Artículos relacionados:

Kenal entrenando con el clicker con Enrique Solís, con la pata encima de su pierna

Adiestramiento canino 100% en Positivo, ¿utopía o realidad?

Estoy convencido de que se puede lograr el 100%, aunque actualmente encontramos numerosos condicionantes que nos dificultan llegar a esa ansiada cifra, por ejemplo, el estrés cotidiano convertido en distres o estrés negativo…

Educador canino abrazando con los dos brazos y apretándolo contra su cara mientras el perro mira a la cámara

Y si no castigo o riño, ¿qué hago?… Cambia a la educación canina en positivo

Al hablar de educación en positivo, se habla de una filosofía educativa respetuosa y empática, libre de violencia y miedo, y puedo corroborar que la disposición es el primer paso para instaurar esta nueva forma de educar…

Dálmata muy de cerca con la boca abierta y jadeando

Educar – Adiestrar

Educar, es decir, “poner unas pautas disciplinarias y ejercicios encaminados a lograr el desarrollo y perfección corporal”, es básico e indispensable desde el comiendo de nuestrarelación con el perro. Esta educación está íntimamente ligada al adiestramiento…

cachorro tumbado con la cabeza apoyada en el suelo mirando hacia arriba

No es fácil ser perro

Todos los que tenemos perro lo hemos llevado a casa esperando que sea un compañero de por vida, y que siga nuestros pasos, vayamos dónde vayamos. Un compañero fiel que nos entienda cuando tenemos estrés o cuando estemos tristes y que se adapte a cualquier situación de nuestra vida diaria…

Ir arriba