Con el COVID-19 o Coronavirus, me quedo en casa con mi perro, mi familia.

Es evidente que estamos viviendo una situación muy dura y sin precedentes en estos días. Se nos ha pedido que nos quedemos en casa para no favorecer la propagación de este virus que nos tiene en estado de alarma y, a pesar de que no es una situación agradable, podemos disfrutar de ratos divertidos con nuestro perro, en familia.

Nuestros compañeros peludos tienen algo más de experiencia que nosotros en eso de ver pasar las horas del reloj a través de la monotonía, buscando cualquier tipo de estímulo.  Nosotros tenemos libros, televisión, radio, ordenador, teléfono móvil, etc. Pero ellos no tienen mucho más que sus paseos diarios, acercarse de vez en cuando para recibir una caricia, observar cualquier señal que les indique que van a salir a la calle para ponerse a saltar como locos, hacer guardia en la cocina mientras preparamos la comida por si nos pueden ayudar a mantener limpio el suelo de trozos que se nos puedan caer… Muchos de vosotros sabréis de qué hablo al referirme a cierta mirada fija, penetrante y esperanzada que parece decir “¿jugamos juntos un rato?” y a la que, más a menudo de lo que nos gustaría, contestamos: “ahora no tengo tiempo, en otro momento”.

Por eso, a pesar de la dureza de la situación, puede ser un momento estupendo para aprovechar este tiempo que ahora tenemos y crear rutinas de juego y estimulación con nuestros compañeros.

¿Y qué podemos hacer? La respuesta es muy simple, todo lo que se nos ocurra, imaginación al poder.

Ante todo, hay que recordar que podemos, y debemos, salir a pasear con ellos para que hagan sus necesidades. No debemos salir en grupos, ni hacer reuniones humanas para que los perros jueguen entre ellos y también debemos evitar parques caninos en los que puedan coincidir varias personas. Pero podemos salir a pasear, siendo responsables con las medidas que evitan la propagación del COVID-19.

Border Collie buscando trozos de comida en una alfombra de estimulación olfativa

 

Para los perretes que sean más activos o que estén más acostumbrados a juegos dinámicos durante sus salidas a la calle, podemos aprovechar el mobiliario urbano para hacer una pista de obstáculos: Pivotes de las calles peatonales en las que el perro tenga que pasar haciendo slalom, árboles o señales de tráfico que tenga que rodear, bancos que nos pueden servir para subir, saltar o pasar por debajo, etc. Las posibilidades son muchas, nosotros os damos algunas ideas a través de vídeos publicados en el canal de YouTube de LealCan Adiestramiento con el nombre de Agility Urbano.

Antes de volver a nuestro domicilio, podemos hacer ejercicios de búsqueda para favorecer que nuestro amigo se relaje y no vuelva tan excitado a casa. Tirando unos trozos de comida a zonas de césped para que las encuentre a través del olfato, colocando la comida en la corteza de un árbol para que la búsqueda sea en vertical, o ayudándonos de nuevo del mobiliario urbano para esconder comida, pero teniendo precaución para no hacerlo en las zonas donde se hayan podido pulverizar productos desinfectantes.

Para pasar el tiempo en casa, tenemos muchas opciones de entretenimiento:

  • Juegos de inteligencia: Son juguetes que el perro tendrá que manipular para conseguir trozos de comida que guardaremos dentro. Entrena su agilidad mental y resolución de problemas, aprovechándonos de su naturaleza curiosa. El mercado nos ofrece un abanico de posibilidades muy amplio, pero también los podemos fabricar de manera casera, utilizando los recursos que tengamos más a mano y dejándonos ayudar por los más pequeños de la casa para fabricarlos. Por ejemplo:
    • Las fichas de dominó suelen estar guardadas en cajas con tapa deslizante a la que solo tendremos que pegar o atornillar un pomo para facilitar que el perro pueda mover la tapa con la boca o las patas y acceder a su manjar.
    • Cajones de plástico de escritorio que se utilizan para guardar bolígrafos, gomas, etc. Si los dejamos un poco abiertos el perro podrá manipularlo a través de la ranura para poder abrirlo del todo y obtener la comida. Cuando ya tenga experiencia en esto, podemos dificultar el ejercicio poniendo cuerdas en los cajones para poder cerrarlos del todo.
    • Un molde para hacer magdalenas. Ponemos comida en los huecos y después tapamos los mismos con vasos de cartón o de plástico y posteriormente con pelotas. Así nuestro compañero tendrá que retirar primero el obstáculo para poder acceder a sus golosinas.

 

Perro Lobo Checoslovaco olfateando un juego de estimulaión

 

  • Juegos de olfato: Consisten en que el perro haga uso de su sentido más desarrollado planteándole nuevos retos, motivándoles a enfocar su interés en la acción de oler, entreteniéndoles, cansándoles y relajándoles.
    • Esparcir su comida por el suelo para que vayan buscándola o distribuyendo su comida en varios cuencos y depositándolos en diversos lugares de la casa. Cuando tengan experiencia en este campo, se puede hacer lo mismo apagando la luz para que la busquen solo a través del olfato.
    • Podemos esconder sus juguetes favoritos y pedir al perro que los busque. También podemos escondernos nosotros mismos y llamarle para que nos encuentre.
    • Alfombras de estimulación olfativa que podemos comprar o hacer nosotros mismos. Escondemos comida entre las tiras de tela para que el perro use su nariz para encontrarlas.
  • Juguetes interactivos: Son juguetes para guardar su comida y que el bichillo tenga que buscarse la vida para ir sacándola poco a poco. De esta forma, comer es una actividad mucho más enriquecedora, ya que tendrá que hacer un esfuerzo para conseguirla. Hay múltiples juguetes de este tipo en el mercado, y de manera casera ponemos algunos ejemplos:
    • Botellas de plástico resistente o tubos de PVC perforados.
    • Cajas de cartón con bolas de papel, pelotas o rollos de cartón del papel higiénico para que la comida quede oculta entre ellos.
  • Habilidades caninas: Enseñar cosas nuevas a nuestro compañero o practicar las que ya sabe suele ser un juego muy divertido para ambos
  • Educación básica: Señales típicas como el sentado, tumbado, andar en la posición de junto, deja, suelta, etc. Son más cosas con las que poder estar entretenidos mientras mejoramos la comunicación y el vínculo entre nosotros.
  • Mordisqueo o lamido: Proporcionar objetos adecuados con los que nuestro perro se pueda entretener
    • Astas de ciervo o huesos de caña de ternera naturales (previa congelación de tres días para eliminar bacterias).
    • Nervios, tendones o huesos de piel prensada. También pan duro, zanahoria o manzana.
    • Yogurt congelado a modo de helado.

Como resumen de todo esto, existen muchas posibilidades para estimular y ejercitar a nuestros perros, tanto física como mentalmente, de una manera apropiada. Es algo que deberíamos incluir en nuestras rutinas diarias y de manera constante, pero mucho más en estos días, ya que es muy probable que vuestros compañeros de cuatro patas no entiendan el cambio de hábitos a los que nos vemos obligados y pueden sentir desconcierto y provocarles una situación de estrés.

En esta situación podemos hacer cosas muy divertidas para todos y desde LealCan intentaremos ayudaros, como siempre, en lo máximo posible, dando ideas para los que empiezan a moverse en este maravilloso mundo canino y proporcionando retos que podáis superar en equipo. Así que estad atentos a nuestras redes sociales porque el juego acaba de empezar. Estamos juntos en esto.

Aida Semiramis
Educadora canina de LealCan

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lealcan.com

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