Adiestramiento de perros de asistencia en LealCan

Uno de los servicios de LealCan es el Adiestramiento de perros de asistencia, dirigido a todo tipo de usuarios y recibiendo un trato personalizado en función del perfil de cada persona. LealCan es miembro reconocido de ADI (Assistance Dogs Internacional).

¿Qué son los perros de asistencia?

Definición de Perro de asistencia: Aquel que ha sido adiestrado para auxiliar a las personas con discapacidad física en el desarrollo de las labores propias de la vida cotidiana, tanto en su entorno privado como en el entorno externo. Esta definición es la que se esta generalizando y consensuando desde el Foro de trabajadores de IAA (Intervenciones asistidas con animales) al que pertenece la Asociación LealCan para que todos podamos utilizar los mismos términos..

Perro de servicio Dalmata con Enrique Solís de LealCan en silla de ruedas Enrique Solís de LealCan con perrita mestiza actuando como perro de servicio Golden retriever abriendo una puerta bajo la señal de Enrique Solís de LealCan - perro de servicio

Dentro de los perros de asistencia, también entran los Perros señal o perros para sordos, destinados a ayudar a discapacitados con algún tipo de problema auditivo. Su función principal es reconocer distintos tipos de sonido y avisar a su guía. La definición más extendida es: Aquel que ha sido adiestrado para avisar a las personas con discapacidad auditiva de distintos sonidos e indicarles su fuente de procedencia.

Otro tipo de entrenamiento con perros de asistencia son los perros guía, destinados a ayudar a personas invidentes (de los que se ocupa casi en exclusiva la “Fundación ONCE del perro guía”). Conocidos por todos, estos perros, han conseguido una gran aceptación en la sociedad pero, como hemos visto, no son la única modalidad de trabajo que existe. La definición consensuada es: Aquel que ha sido adiestrado en centros especializados para el acompañamiento, conducción y auxilio a personas con discapacidad visual.

Perro guía en formación llevado por Enrique Solís de LealCan con el arnés de trabajo, es un pastor alemán.

Desde hace poco, también se reconoce dentro de los perros de asistencia a dos tipos más:

El Perro de alerta médica: Aquel que ha sido adiestrado para avisar de una alerta médica a aquellas personas que sufren diferentes patologías pueden  llegar a comprometer su vida.

Y el Perro de TEA: Aquel que ha sido adiestrado para mejorar los niveles de seguridad, aumentar la socialización y mitigar las conductas disruptivas de personas con trastorno del espectro del autismo.

perro de TEA (trastorno del espectro autista) en entrenamiento por la calle Perro de TEA en entrenamiento junto con los usuarios y Enrique Solís de LealCan como instructor de perros de asistencia

Debemos destacar que no se trata simplemente de un perro. Los perros de asistencia ayudan a personas a superar las limitaciones de sus discapacidades y las barreras de su entorno. Cualquier persona que tenga una condición física o psicológica que limita sustancialmente su vida, podría tener un perro de asistencia. Además de ser un animal de utilidad por la ayuda que presta en situaciones cotidianas, es muy importante la ayuda emocional que consiguen dando seguridad y confianza al usuario.

 

El perro de asistencia no debe ser de una raza determinada, lo importante es que se adapten las características físicas del perro a la función que va a desempeñar y tenga un carácter dócil, sea tranquilo, afectuoso y que su comportamiento sea previsible. Una vez aprendidas las señales de obediencia, debe ser un perro equilibrado y con un comportamiento adecuado para vivir en sociedad. Nuestra primera opción a la hora de entrenar un perro de asistencia, siempre es trabajar con perros de adopción, pero también entrenamos perros que ya estén viviendo en casa del usuario, si tras hacer una valoración inicial, vemos que tiene las capacidades necesarias para poder llegar a realizar la función que se le solicita. Al entrenar perros de los propios guías o ayudar a seleccionarlo en albergues de adopción, el coste del entrenamiento se reduce considerablemente.

perro de asistencia en IFEMA abriendo un transportin con su entrenador Enrique Solís de LealCan Dalmata en posición de quieto tumbado, al lado de la silla de ruedas con su entrenador Enrique Solís de LealCan perro de asistencia abriendo una cajonera y recogiendo un objeto de dentro, en el recinto ferial con su entrenador Enrique Solís de LealCan

Por otro lado, están los Perros de Terapia o de ayuda social, las labores que desempeñan estos perros están englobadas dentro de las I.A.A (Intervenciones Asistidas con Animales)Con este tipo de trabajo tratamos de ayudar a los terapeutas en su labor de mejorar la salud emocional de estos pacientes, proporcionándoles actividades de interacción con los perros.

Los destinatarios que pertenecen a este grupo son: discapacitados psíquicos (destacamos el trabajo con TEA, trastorno del espectro autista), personas con trastornos psicológicos… También se trabaja en residencias de ancianos, centros penitenciarios, centros de drogodependientes, etc.

Perros de asistencia psiquiátrica o de apoyo emocional

También, existe otro tipo de perro de asistencia que, aunque no está reconocido en España, a nosotros nos lo solicitan y lo entrenamos. Es el perro de asistencia psquiátrica o de apoyo emocional. Estos perros son entrenados para llevar a cabo tareas que ayudan a las personas con discapacidades a detectar el inicio de episodios psiquiátricos y aminorar sus efectos. Las tareas realizadas por estos perros pueden incluir: recordarle al guía que tome su medicación, realizar controles de seguridad al inspeccionar cuartos o encender las luces para las personas con trastorno de estrés postraumático, interceptar autolesiones en personas con trastornos de identidad disociativos y mantener fuera de peligro a personas desorientadas, entre otras.

Detención de una conducta compulsiva de rascado

En el siguiente vídeo os presentamos a “Cneasaigh”, anteriormente conocida como “Zanki” en la Protectora ACURN (Animales con un nuevo rumbo), de donde procede, que está ayudando a su nueva guía a mejorar y enriquecer su vida. Con ella estamos trabajando conductas específicas para perros de asistencia psiquiátrica, que también ayudan como perros de apoyo emocional.

En el siguiente caso, la perrita debe percatarse del inicio de la crisis compulsiva y detenerla, de tal manera que su guía, físicamente, no pueda realizarla y, a su vez, desvíe su acción hacia otra actividad: interactuar con Cneasaigh en el momento que esta conducta se produce, fomentando la aparición de una respuesta regulatoria orientada a una interacción social.

 

Control de la distancia física en público.

Muchas personas afectadas por el Trastorno de Estrés Postraumático y otras afecciones psiquiátricas indican que una de sus dificultades para mantener el empleo, estudiar o realizar salidas a la calle, es la reacción claustrofóbica que sufren cuando un compañero, jefe, cliente o algún viandante se les acerca demasiado. No evitar situaciones en las que pueda haber una intrusión en su espacio personal de seguridad conducirá a que estas personas se confinen cada vez más en casa.
A través del trabajo en equipo con un perro de asistencia, algunas de estas personas han recuperado la capacidad de hacer sus propias compras y viajar en transporte público. Este trabajo en equipo también puede permitirles afrontar mejor el riesgo de un contacto cercano en el lugar de trabajo, en sus centros de estudio, en las filas de pago de diversos locales comerciales, transporte público y otros lugares en los que se pueda encontrar una multitud, ayudando así a su guía a llevar una vida mucho más normalizada.

El perro se entrena para rodear repetidamente a su guía, de modo que se mantenga a las personas a una distancia cómoda. Esta estrategia permite mantener intacto el “espacio vital” del guía.
Se puede educar a un perro de cualquier tamaño para que se mueva rápidamente a la posición solicitada, por lo general delante o detrás de su guía. Debe aprender a quedar de espaldas a la persona que se acerca o las personas en la fila, y puede sentarse o acostarse para maximizar la distancia entre el guía y la persona más cercana.

En este vídeo podemos ver a “Cneasaigh” que está siendo entrenada en la habilidad de rodear, por Mari Carmen Pérez, educadora canina de LealCan, para realizar este trabajo de búsqueda de distancia social para su guía.

 

Buscar y entregar medicamentos

Un perro de Asistencia Psiquiátrica debe aprender una serie de tareas útiles para ayudar a su guía a sobrellevar un brote repentino de síntomas, efectos secundarios de medicamentos o en una situación que requiera ayuda externa.

El perro de asistencia ayuda a su guía a buscar y entregar la medicación de emergencia en caso de crisis para sobrellevar las náuseas, los calambres, los mareos o los efectos secundarios de otros medicamentos. También actúan de manera directa ante las parálisis (fugas disociativas) por miedo del TEPT o las oleadas repentinas de terror, los dolores en el pecho y la dificultad respiratoria de un ataque de pánico severo y antes o durante la intervención pueden buscar medicamentos para aliviar la gravedad de los síntomas.

Se puede entrenar al perro para que abra la puerta de un armario y saque una canasta o bolso con medicamentos si el acceso a la primera ubicación está bloqueado por la puerta de la habitación que está cerrada. También se podría entrenar al perro para que localice un bolso con medicamentos en el hogar, la oficina o en la cómoda, el escritorio o la silla de una habitación de hotel y lo entregue a su guía.

En este caso, se ha entrenado a la perrita para recuperar una pequeña bolsa de lona con medicamentos de un lugar específico al que se le ha enseñado a ir cuando se le indique, como la parte inferior de un armario, el tocador o el estante del baño.

En el video podemos ver a “Cneasaigh” que está siendo entrenada por Mari Carmen Pérez, educadora de LealCan, a buscar, discriminar y entregar, entre varios objetos, el bolso de la medicación de su guía.

 

El anclaje en perros de asistencia psiquiátrica

En el siguiente vídeo podemos ver a “Cneasaigh”, que está siendo entrenada en la tarea de anclaje, por Mari Carmen Pérez, educadora canina de LealCan. El anclaje es una habilidad que suele entrenarse específicamente para perros de asistencia de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), ya que pueden salir corriendo en la calle, sin previo aviso y sin tener en cuenta los peligros (fugas). En estos casos, el perro, que va anclado al niño/a, se detiene haciendo de ancla para que el niño no pueda avanzar.

En el caso de la guía de “Cneasaigh”, padece de fugas disociativas. Durante la fuga, las personas tienen una apariencia de normalidad o solo parecen ligeramente confundidos y no llaman la atención. Sin embargo, cuando termina la fuga, la persona se encuentra de repente en una situación nueva sin recordar cómo ha llegado hasta ahí o lo que ha estado haciendo, por lo que nuestra guía podría tener un episodio y no darse cuenta que está bajando de una acera o cruzando una calle, poniendo su vida en riesgo. Es por ello que su perra de asistencia tiene que detectar ciertos estímulos discriminativos (ralentizar el paso, parar o cruzar una calle sin señal previa) para anclarse al suelo y no permitir que continúe andando.

Aunque esta tarea suele usarse solo en niños por cuestiones de peso corporal, se ha valorado utilizarlo para una chica adulta, dado que su talla corporal lo permite y no requiere un esfuerzo excesivo para su perra, siendo muy relevantes los grandes beneficios que puede aportar para su seguridad y su calidad de vida, incrementando sus posibilidades de poder mantener una vida independiente y normalizada.

¿Por qué recurrimos a los perros?

Una de las razones es la mejora en la calidad de vida de los usuarios de perros de asistencia. Como dato importante, el 90% de las personas en silla de ruedas prefiere la compañía de un perro, antes que una silla eléctrica; y es que, el perro hace mucho más que tirar de la silla si fuera necesario, es también un compañero y un amigo.

La decisión de una persona con discapacidad de adquirir un perro de asistencia debe estar bien pensada, ya que tiene que conocer de antemano las capacidades y limitaciones de estos perros y sobre todo el impacto que puede tener en su estilo de vida.

El perro y la persona forman un equipo, una unidad capaz de superar juntos muchas dificultades, tanto físicas como emocionales.

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