Y si no castigo o riño, ¿qué hago?… Cambia a la educación canina en positivo.

Al hablar de educación en positivo, se habla de una filosofía educativa respetuosa y empática, libre de violencia y miedo, y puedo corroborar que la disposición es el primer paso para instaurar esta nueva forma de educar.

En los últimos años se ha manifestado un cambio en la educación por parte de la sociedad en general. Se trabaja por una educación cada vez más consciente y que tiene en cuenta el bienestar global. Esto ha derivado en que cada vez más guías se interesen por buscar una manera diferente de educar a sus perros, que deje de lado los métodos punitivos tradicionales más autoritarios.

Pero en este camino de transición también nos encontramos a guías, perdidos, desorientados, que se preguntan, ¿es posible la educación sin castigos, sin que mi perro termine siendo un tirano? Afortunadamente es posible gracias a la metodología del respeto mutuo.

Puede haber millones de herramientas y fórmulas excelentes para educar, y cada persona decide colocar en su cinturón de trabajo las que cree más eficaces para construir la educación del perro que hemos elegido como compañero de vida. Pero si se nos extravió el manual de instrucciones o nos damos cuenta de que algo falla, piensa en que las herramientas coercitivas son las que debemos guardar en el fondo del cajón, para nunca más utilizar.

adulto abrazando a su perro

Pautas para la educación canina en positivo

El objetivo de este artículo es ofrecer unas pautas claras que promuevan un cambio hacia la educación canina en positivo y que, a su vez, ayuden a hacerlo de una manera exitosa. Así que, si te decides a cambiar de estilo educativo, ten en cuenta que:

1. Este estilo de crianza y educación es una elección consciente, así que requiere un esfuerzo activo.

2. Evitemos reaccionar cuando estemos molestos: tomemos un tiempo para calmarnos.

3. Pensemos en aquellas conductas que nos molestan, planifiquemos cómo queremos reaccionar ante las situaciones difíciles y cómo tratar de modificar estas conductas, de manera que se trabaje usando el reforzamiento positivo en lugar del castigo.

4. Analicemos nuestro “bagaje” emocional. ¿Qué situaciones y conductas de nuestro perro detonan nuestra ira o malestar? Si identificamos nuestros disparadores, podremos prevenirlos, para poder trabajar las modificaciones desde la calma.

5. Céntrate en la meta. Es muy probable que los anteriores métodos no nos estuviesen dando el resultado que esperábamos y por eso cambiamos, entonces, ¿por qué volver a lo antiguo que no nos sirvió? Simple, porque es lo que conocemos. Mantenernos enfocados en lo que queremos lograr, por lo general, nos mantendrá fijos en el camino.

6. Analiza la conducta de tu perro y afronta desde lo más sencillo a lo más complejo. Si comenzamos teniendo experiencias de éxito, es mucho más probable que persistamos en los métodos que queremos utilizar.

7. Enfócate en solucionar y no en reaccionar. Planifica actividades que ejerciten las “conductas positivas” o adaptativas en tu perro, enseña, guía, premia y acompaña en lo bueno.

8. Conviértete en un detective conductual. Busca las causas del comportamiento de tu perro, no interpretes o hagas inferencias de la conducta de tu perro como si fuesen conductas o razonamientos humanos. Antes de formar suposiciones y actuar piensa que es un perro, no hace las cosas por venganza o para fastidiarte, busca la respuesta en la etología canina, no en la humana.

9. Si vemos la educación del perro como un trabajo forzado, o pensamos que es un caso irrecuperable, jamás vamos a disfrutar de él.

10. Si necesitas ayuda, no dudes en llamar a un profesional, no cualquiera puede darte los consejos adecuados.

La educación canina en positivo es la forma más rica de crecimiento. No es una fórmula mágica, pero todos estos consejos pueden ayudarnos a encaminar mejor el desarrollo de nuestros compañeros peludos.

María del Carmen Pérez
Educadora canina de LealCan

Logo de LealCan Adiestramiento.646 444 555 – info@lealcan.com

lealcan.com

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