mi-perro-no-obedece

Cómo manejar la desobediencia en perros: consejos prácticos para guías

Índice del contenido

Lo que comúnmente se conoce como desobediencia en los perros puede ser un desafío frustrante para muchos guías. Sin embargo, entender realmente lo que ocurre y sus causas puede ayudarte a establecer una mejor relación con tu compañero de vida y mejorar vuestra convivencia.

En este artículo te explicaremos por qué nosotros no vamos a hablar de desobediencia canina como tal. De hecho, ni siquiera hablamos de obediencia, pues este término conecta con la idea de que el perro TIENE que OBEDECER lo que se le está requiriendo a costa de ignorar qué es lo que está sucediendo a su alrededor y las emociones que está sintiendo.

Además, te ofreceremos consejos prácticos para abordar los posibles problemas a los que te estás refiriendo cuando dices “mi perro no me obedece” y saber lo que realmente necesita en esos casos.

¿Qué es la desobediencia canina?

La desobediencia canina se refiere a la falta de cumplimiento de órdenes o comandos (o señales, como nosotros preferimos denominarlas.

Puedes leer en este artículo el por qué). Realmente, si planteamos la convivencia con nuestro perro y nuestra relación con él desde esta perspectiva, tenemos un problema de base que debemos abordar previamente. El perro es un compañero de vida que no basa su existencia en obedecernos ni complacernos.

Realmente, lo que tenemos que aspirar es a conseguir una convivencia armoniosa entre ambas especies, humana y canina, que se basará en la comprensión de la naturaleza del perro y la adaptación a la vida humana de la forma más amable posible. Los problemas típicos a los que la gente se refiere con desobediencia pueden manifestarse de varias maneras, como:

  • Ignorar señales básicas: como «sienta», «quieto» o «ven». Realmente, un perro no necesita ni conocer ni hacer caso a estas señales como tal. No obstante, si se enseñan de forma divertida y amable, el perro, generalmente, estará encantado de que se las pidas y a ti te servirán para velar por su seguridad (especialmente la señal de la llamada, pues el resto son mucho más prescindibles). Ahora bien, necesitarás consolidar muy bien estas señales si, cuando se las pides, está haciendo algo mucho más interesante que hacerte caso y deberás elegir bien cuándo se las pides y cuándo es mejor no quemar la señal.
  • Comportamientos destructivos: morder muebles, destrozar paredes o hacer sus necesidades dentro de casa. En estos casos, hay que analizar bien el comportamiento para abordar el problema. Una consulta con un etólogo canino puede ser necesaria. La realidad es que el perro, con estos comportamientos, está demostrando sufrimiento y/o necesidades no cubiertas. En ningún caso se trata de desobedecer nada ni de fastidiar.
  • Tirar de la correa durante los paseos: esto puede hacer que el paseo sea incómodo y peligroso, no obstante, una vez más, no se trata de algo que el perro haga por fastidiar, sino que está gestionando el paseo como buenamente puede y hay que analizar qué le hace comportarse de este modo. Un primer paso será asegurarte de que utilizas un material de paseo adecuado.

Causas comunes de la supuesta desobediencia

Como ya hemos comentado, antes de abordar el problema, es crucial comprender por qué ocurre. Algunas causas comunes incluyen:

  • Falta de educación básica: algunos guías no saben cómo relacionarse con sus perros y establecer límites de una forma amable y respetuosa, lo que puede llevar a comportamientos indeseados que dificulten la convivencia.
  • Confusión en las señales: los perros pueden sentirse confundidos si los guías no son consistentes con las señales que utilizan.
  • Falta o exceso de ejercicio: un perro con exceso de energía puede volverse inquieto, pero también un perro sobreexcitado puede expresar su estrés de diversas formas.
  • Problemas de salud: en algunos casos, un perro puede presentar problemas de comportamiento indeseados debido a problemas de salud o dolor. Siempre es recomendable consultar a un veterinario si hay cambios en el comportamiento.

Estrategias para manejar la supuesta desobediencia

Existen varias técnicas que puedes utilizar para abordar estos comportamientos no deseados en tu perro:

Consistencia y coherencia entre los miembros de la casa

Es esencial ser consistente en las decisiones que se tomen respecto al perro y en su educación. Asegúrate de:

  • Establecer unas normas de convivencia comunes y conocidas por todos los integrantes del hogar: por ejemplo, si en vuestra casa que el perro se suba al sofá no es una opción, pero alguien sí le deja hacerlo, el perro sólo terminará confundido y puede acabar presentando conductas reactivas cuando alguien no se lo permita, especialmente si se dirige a él de forma poco amable. Los límites han de ser coherentes y consensuados. En cualquier caso, cabe matizar que dejarles subirse al sofá no es nada malo como tal, de hecho, nuestro perro nos lo agradecerá si decidimos hacerlo, siempre que seamos consecuentes con la decisión.
  • Utilizar las mismas palabras y gestos: todos los miembros de la familia deben usar las mismas señales para evitar confusiones.
  • Reforzar los comportamientos adecuados: premia a tu perro cuando realice un comportamiento deseado para reforzar esa conducta y conseguir que se incremente. El valor del reforzador que se entregue ha de ser acorde con el esfuerzo que suponga al perro la realización de esa conducta. Por ejemplo, no es lo mismo dejar de jugar con sus amigos en el parque para acudir a ti si le das un trozo de pienso que si le das comida más sabrosa que pueda merecerle más la pena. A medida que avanzamos en la educación, no deberíamos depender de reforzadores externos, ya que es primordial que nuestro perro quiera acercarse hacia nosotros porque tengamos un buen vínculo y no por recibir un trozo de comida.
  • Comunicación entre los miembros de la casa: contarse lo importante que ocurre en relación con el perro ayudará a otros miembros a estar alerta en determinadas situaciones y prevenir que puedan surgir problemas. Por ejemplo, si uno de los miembros de la familia ha paseado al perro y ha visto que alguna situación le preocupaba (como podría ser algún niño jugando con un patinete cerca del portal) es conveniente contarlo para evitar esa situación y abordarla de forma progresiva y consensuada.

Ejercicio y estimulación mental

Proporcionar suficiente ejercicio y estimulación mental puede reducir los problemas de la supuesta desobediencia:

  • Paseos diarios: asegúrate de sacar a tu perro a pasear diariamente para cubrir sus necesidades y mejorar su bienestar. Han de ser paseos de calidad, fomentando el olfateo, relajados, facilitando la calma y la posibilidad de no hacer nada más allá de “ver la vida pasar”.
  • Juguetes interactivos: introduce juegos que estimulen su mente acorde a sus necesidades, como buscar objetos o resolver rompecabezas.
  • Estimulación olfativa: puedes crear circuitos caseros, utilizar alfombras de estimulación olfativa, etc. En nuestro canal de YouTube puedes encontrar múltiples vídeos con ideas de estimulación olfativa.

Establecer un entrenamiento básico

  • Señales básicas: es importante que dediques tiempo a tu perro para mejorar tú vínculo con él. Una opción para divertiros juntos puede ser dedicar tiempo a enseñarle señales básicas como “ven” (la más útil), «sienta», “échate” o «quieto». Utiliza recompensas que actúen como reforzador de la conducta como trozos de comida, caricias (si de verdad le refuerzan), juegos, etc. Realmente, estos ejercicios no constituyen un fin en sí mismos, sino que son un medio para aprender a relacionarnos con nuestro perro de forma adecuada (sin correcciones ni malos gestos), pues un perro no necesita saber sentarse o tumbarse bajo nuestra señal para conseguir una vida plena.
  • Sesiones de entrenamiento cortas: mantén las sesiones de entrenamiento breves y positivas, de unos 5 a 10 minutos, para evitar que tu perro (o tú) se aburra o se frustre.

Técnicas para abordar los comportamientos no deseados

Si tu perro muestra algún comportamiento no deseado, aquí hay algunas técnicas que puedes considerar:

  • Dedicarle tiempo de calidad y satisfacer todas sus necesidades: esta es la base necesaria para empezar a abordar cualquiera de los problemas que esté presentando.
  • Entender las necesidades y comportamientos propios de la especie y aprender sobre comunicación canina: junto con el punto anterior, estos conocimientos proporcionan la base mínima necesaria para abordar cualquier problema de comportamiento del perro. En muchas ocasiones, estos problemas comienzan surgiendo por desconocimiento por parte de los humanos de la información básica sobre los perros o por ideas obsoletas e inadecuadas que se van trasmitiendo entre personas sin cuestionarse si realmente son conocimientos válidos.
  • Redirigir el comportamiento: si ves que tu perro comienza a masticar un mueble, redirígelo hacia un juguete adecuado por ejemplo. Recompénsalo por elegir el juguete en lugar del mueble.
  • Ignorar el mal comportamiento: en algunos casos, ignorar a tu perro cuando está actuando de manera negativa puede ser efectivo si el comportamiento no es autorreforzante en sí mismo. Esto le enseñará que ese comportamiento no obtiene atención. No obstante, habría que analizar por qué lo hace y qué pretende expresar con ello o qué necesidad se encuentra sin cubrir. Además, hay que tener en cuenta que ignorar a nuestro perro puede tener consecuencias negativas si no elegimos bien el momento y la manera de hacerlo. Ignorar a alguien puede convertirse en un castigo muy severo y no es inocuo.

La paciencia es clave

Recuerda que abordar todos estos problemas que la gente comúnmente define como desobediencia en los perros requiere tiempo y paciencia.

No esperes resultados inmediatos y evita castigos físicos y correcciones verbales, ya que pueden sólo pueden empeorar el problema y la relación con compañero de cuatro patas.

Considerar la ayuda profesional

Si después de aplicar estas estrategias tu perro sigue mostrando comportamientos que os dificultan la convivencia, considera buscar la ayuda de un entrenador canino profesional.

Ellos pueden ofrecerte asesoramiento adicional completamente personalizado.

 

Conclusión

Lo que se conoce normalmente como desobediencia canina, no debería denominarse como tal, pero es cierto que puede haber comportamientos que resulten frustrantes y dificulten la convivencia. No obstante, con el enfoque adecuado y la paciencia necesaria, puedes mejorar el comportamiento de tu perro.

Al ser consistente en la educación de tu perro, establecer una coherencia entre los miembros de la familia, proporcionar suficientes salidas a la calle de calidad y la estimulación mental necesaria, y dedicarle tiempo a tu perro, estarás en el camino correcto hacia una relación más armoniosa con tu fiel amigo. Recuerda que cada perro es diferente y la dedicación y el amor, son las claves básicas y fundamentales para lograr los resultados deseados.

Te gustará leer:

Cómo educar a un perro adulto

Cómo evitar que tu perro se escape

Cómo educar a un perro callejero

Cómo estimular a tu perro

Imagen de Enrique Solís (LealCan Adiestramiento)
Enrique Solís (LealCan Adiestramiento)

Especialista en adiestramiento canino.
Educación de cachorros y modificación de conducta a domicilio.
Cursos y Seminarios
646 444 555 – info@lealcan.com

¿Quieres mejorar la relación con tu perro?

Curso de adiestramiento canino en Madrid
Curso de adiestramiento canino online
Logo de LealCan Adiestramiento
Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible.

La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Tienes toda la información sobre nuestra política de privacidad, aviso legal y política de cookies si accede a cada uno de los enlaces.