Perros de asistencia psiquiátrica

¿Qué entendemos por perro de asistencia psiquiátrica?

Dentro de los perros de asistencia, podemos distinguir diversos tipos: perros guíaperros señalperros de alerta médicaperros de servicio y perros de TEA.

De forma genérica, puede considerarse perro de asistencia aquel que, habiendo sido adiestrado por profesionales reconocidos, haya concluido su entrenamiento y adquirido así las aptitudes necesarias para el acompañamiento, conducción y auxilio de personas con diversidad funcional.

Pero no todas las diversidades son inmediatamente obvias. Se podría definir a una persona con una discapacidad como aquella que presenta un impedimento físico o mental que limita sustancialmente una o más actividades importantes de la vida diaria y que, a largo plazo, afecta a la forma de interactuar y participar plenamente en la sociedad. 

Asimismo, se incluye a la persona que tiene antecedentes de dicho impedimento o aquella que se percibe ante otros como si tuviera tal impedimento.

 

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Los perros de asistencia psiquiátrica son un tipo específico de perros de asistencia, seleccionados y entrenados para ayudar a personas con algún tipo de trastorno o alteración mental como, por ejemplo, trastornos depresivos, de ansiedad, asociados a traumas y estresores, trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos psicóticos, de personalidad, etc.

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Los cuadros psicopatológicos, además de provocar gran sufrimiento emocional, implican importantes limitaciones en la adaptación al entorno para estas personas.

En este punto, es importante aclarar la diferencia principal entre perros de apoyo emocional y perros de asistencia psiquiátrica, pues los primeros no realizan ninguna tarea específica de perro de asistencia y solo requieren un entrenamiento previo para una convivencia adecuada. Si bien la mera compañía de un perro puede ofrecer apoyo emocional, comodidad o una sensación de seguridad, esto en sí mismo no se puede calificar como tareas entrenadas. 

Así, los perros de apoyo emocional no están capacitados para realizar tareas específicas, sino que solo proporcionan comodidad y seguridad a la persona por el mero hecho de estar a su lado; sin embargo, los perros de asistencia psiquiátrica deben estar entrenados para la realización de ejercicios que mitiguen directamente el trastorno o alteración mental de su guía. 

¿Cómo puede ayudar un perro de asistencia psiquiátrica?

Estos perros son entrenados para desarrollar una gran variedad de conductas de apoyo, dependiendo de la situación clínica del paciente y de sus limitaciones funcionales. 

Algunas de estas tareas entrenadas pueden ser solicitadas por el usuario mediante una señal verbal o gestual emitida intencionadamente. Por ejemplo, inspeccionar una habitación para mitigar el posible miedo del guía, solicitar terapia de presión, solicitando buscar medicación…

Otras tareas pueden estar sujetas a la ocurrencia de determinadas circunstancias como ciertos estímulos ambientales o señales no intencionadas (como cambios o movimientos corporales del usuario o del entorno). Por ejemplo, ante un rascado compulsivo, el perro puede ayudar a detener esta conducta antes de que su guía se haga daño).

¿Qué tareas pueden entrenarse con perros de asistencia psiquiátrica?

Los perros de asistencia psiquiátrica son entrenados para proporcionar un apoyo individualizado a un paciente concreto, en función de su situación clínica y afectación funcional. Por tanto, son un elemento más dentro del proceso de intervención, junto con el tratamiento psiquiátrico o psicológico y/o el tratamiento psicofarmacológico. Entre las tareas que pueden entrenarse encontramos:

    • Buscar, portar y entregar medicamentos al guía y/o una bebida para que pueda tomar la medicación, así como el teléfono móvil para hacer llamadas de emergencia durante una crisis.
    • Proporcionar al guía una presión profunda o parcial para un efecto calmante.
    • Traer ayuda de personas cercanas al guía cuando se encuentre con problemas para emitir comunicación verbal.
    • Responder a la alarma del despertador para hacer que el guía se levante y evite quedarse en la cama cuando aparecen conductas apáticas.
    • Prevenir o combatir la sobrecarga emocional en ambientes externos mediante estimulación táctil.
    • Proporcionar al guía contacto físico y visual apoyando su cabeza en cualquier parte del cuerpo.
    • Responder ante crisis de llanto o experimentación de flashback.
    • Proporcionar asistencia para el guía buscando sillas o lugares de descanso similares cuando experimente mareos debido a un ataque y/o levantarse y estabilizarse después de que el guía haya tenido una crisis.
    • Prevenir y ayudar en episodios de ira o emociones fuertes.
    • Interrumpir las autolesiones repetitivas.
    • Interrumpir episodios de pesadillas.
    • Proporcionar una «comprobación de la realidad» para que el guía pueda verificar que las alucinaciones no están presentes. 
    • Ayudar a salir de un ambiente aversivo buscando la salida.
    • Control de multitudes: prevenir el pánico en público realizando la búsqueda de espacio personal suficiente para el guía.
    • Devolver a la realidad al guía durante un estado disociativo o parálisis por miedo.
    • Proporcionar una verificación de seguridad ante el miedo del guía a intrusos en el hogar.
    • Realizar un chequeo de los lugares donde el guía haya estado sentado o tumbado después de tener una crisis, con el objetivo de no dejar olvidados objetos personales.
    • Buscar, portar y entregar objetos que deje caer el guía.
    • Buscar, portar y entregar objetos con nombre (llaves, correa, collar, mandos, etc) que solicite el guía.
    • Apertura y cierre de cajones o similares para poder buscar y recuperar objetos que solicite el guía que se encuentren en el interior de un mueble.
    • Responder a la alarma de incendios si el guía no responde ante una disociación o se encuentra muy sedado.
    • Encender la luz de habitaciones para prevenir el miedo a la oscuridad.
    • Proporcionar asistencia para el equilibrio en las escaleras al guía que experimente mareos debido a un ataque y/o levantarse y estabilizarse después de que el guía haya sufrido una caída debido a una crisis.
    • Abrir la puerta principal y escoltar al personal de emergencia hasta la ubicación del guía.
    • Reducir la hipervigilancia del guía mediante el trabajo en equipo y/o evaluar con mayor precisión la situación para tomar decisiones informadas sobre la realidad.

Detención de una conducta compulsiva de rascado

En este otro vídeo te presentamos a «Cneasaigh», adoptada en una protectora, que está ayudando a su nueva guía a mejorar y enriquecer su vida. Con ella hemos entrenado conductas específicas para perros de asistencia psiquiátrica, que también ayudan como perros de apoyo emocional.

En el caso que nos ocupa, la perrita debe percatarse del inicio de la crisis compulsiva y detenerla, de tal manera que su guía, físicamente, no pueda realizarla y, a su vez, desvíe su acción hacia otra actividad: interactuar con la perra en el momento que esta conducta se produce, fomentando la aparición de una respuesta regulatoria orientada a una interacción social.

Control de la distancia física en público

Muchas personas afectadas por el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y otras afecciones psiquiátricas indican que una de sus dificultades para mantener el empleo, estudiar o realizar salidas a la calle, es la reacción claustrofóbica que sufren cuando un compañero, jefe, cliente o algún viandante se les acerca demasiado. No tener la opción de evitar situaciones en las que pueda haber una intrusión en su espacio personal de seguridad conducirá a que se confinen cada vez más en casa.
Sin embargo, a través del trabajo en equipo con un perro de asistencia, algunas de estas personas han recuperado la capacidad de, por ejemplo, hacer sus propias compras y viajar en transporte público. Este trabajo en equipo también puede permitirles afrontar mejor el riesgo de un contacto cercano en el lugar de trabajo, en sus centros de estudio, en las filas de pago de diversos locales comerciales, transporte público y otros lugares en los que se pueda encontrar una multitud, ayudando así a su guía a llevar una vida mucho más normalizada.

En estos casos, el perro se entrena para rodear repetidamente a su guía, de modo que el resto de personas se vean obligados a mantenerse a relativa distancia. Esta estrategia permite mantener intacto el «espacio vital» del guía.
Se puede educar a un perro de cualquier tamaño para que se mueva rápidamente a la posición solicitada, por lo general delante o detrás de su guía. Debe aprender a quedar de espaldas a la persona que se acerca o las personas en la fila, y puede sentarse o acostarse para maximizar la distancia entre el guía y la persona más cercana.

En este vídeo puedes ver a «Cneasaigh», que ha sido entrenada en la habilidad de rodear, por una educadora canina de LealCan, para realizar este trabajo de búsqueda de distancia social para su guía.

Buscar y entregar medicamentos

Un perro de asistencia psiquiátrica o de servicio psiquiátrico debe aprender una serie de tareas útiles para ayudar a su guía en una situación que requiera ayuda externa o a sobrellevar un brote repentino de síntomas o efectos secundarios de medicamentos.

Por ejemplo, el perro de asistencia ayuda a su guía a buscar y entregar la medicación de emergencia en caso de crisis para sobrellevar las náuseas, los calambres, los mareos o los efectos secundarios de otros medicamentos. También actúa de manera directa ante las parálisis (fugas disociativas) por miedo del TEPT o las oleadas repentinas de terror, los dolores en el pecho y la dificultad respiratoria de un ataque de pánico severo y antes o durante la intervención pueden buscar medicamentos para aliviar la gravedad de los síntomas.

También se puede entrenar al perro para que abra la puerta de un armario y saque una canasta o bolso con medicamentos si el acceso a la primera ubicación está bloqueado por la puerta de la habitación que está cerrada. Además, se podría entrenar también al perro para que localice un bolso con medicamentos en el hogar, la oficina o en la cómoda, el escritorio o la silla de una habitación de hotel y lo entregue a su guía.

En el caso concreto de la perrita de los vídeos, se la ha entrenado para recuperar una pequeña bolsa de lona con medicamentos de un lugar específico al que se le ha enseñado a ir cuando se le indique, como la parte inferior de un armario, el tocador o el estante del baño.

Aquí puedes ver un vídeo de «Cneasaigh» que está siendo entrenada por Mari Carmen Pérez, educadora de LealCan, a buscar, discriminar y entregar, entre varios objetos, el bolso de la medicación de su guía.

El anclaje en perros de asistencia psiquiátrica

En el siguiente vídeo podemos ver a «Cneasaigh», que está siendo entrenada en la tarea de anclaje, por Mari Carmen Pérez, educadora canina de LealCan. El anclaje es una habilidad que suele entrenarse específicamente para perros de asistencia de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), ya que pueden salir corriendo en la calle, sin previo aviso y sin tener en cuenta los peligros (fugas). En estos casos, el perro, que va anclado al niño/a, se detiene haciendo de ancla para que el niño no pueda avanzar.

En el caso concreto de la guía de «Cneasaigh», padece de fugas disociativas. Durante la fuga, las personas tienen una apariencia de normalidad o solo parecen ligeramente confundidos y no llaman la atención. Sin embargo, cuando termina la fuga, la persona se encuentra, de repente, en una situación nueva sin recordar cómo ha llegado hasta ahí o lo que ha estado haciendo. 

Por tanto, podría ocurrir que la guía de «Cneasaigh» tuviera un episodio y no se diera cuenta de que está bajando de una acera o cruzando una calle, poniendo su vida en riesgo. Es por ello que su perra de asistencia tiene que detectar ciertos estímulos discriminativos (como ralentizar el paso, parar o cruzar una calle sin señal previa) para anclarse al suelo y no permitir que continúe andando.

Aunque esta tarea suele usarse solo en niños por cuestiones de peso corporal, se ha valorado utilizarlo para una chica adulta, dado que su talla corporal lo permite y no requiere un esfuerzo excesivo para su perra, siendo especialmente relevantes los beneficios que puede aportar para su seguridad y su calidad de vida, incrementando sus posibilidades de poder mantener una vida independiente y normalizada.

En cualquier caso, cabe reseñar que la decisión de una persona con alguna discapacidad o problema de adquirir un perro de asistencia debe estar bien pensada, ya que tiene que conocer de antemano las capacidades y limitaciones de estos perros y sobre todo el impacto que puede tener en su estilo de vida.

El perro y la persona forman un equipo, un binomio, una unidad capaz de superar juntos muchas dificultades, tanto físicas como emocionales.

Para terminar, os dejamos una entrevista a Enrique Solís sobre los perros de asistencia en TV Chile.

La importancia de los perros de asistencia psiquiátrica no puede subestimarse

Aunque por el momento no está reconocido en España, también recibimos muchas llamadas para llevar a cabo el entrenamiento de este tipo de perros, ya que algunos transportes públicos y aerolíneas permiten viajar con perros en la cabina del avión (ha cambiado la normativa y se puede permitir el acceso de perros de asistencia para volar con tu perro en avión si lo hemos adiestrado adecuadamente por una empresa reconocida de entrenamiento de perros de asistencia). 

Cada perro tiene su propio papel especial que desempeñar al ayudar a su guía, a quien confiere cierto grado de libertad individual, siendo así capaz de lograr cosas e ir a lugares con más confianza al contar con su perro brindando el apoyo necesario. 

En cualquier caso, también es importante tener en cuenta que éstos son solo una parte del plan de tratamiento de una persona. Los perros de asistencia no son la panacea y también requieren dedicación y cuidados. 

Una persona afectada con trastornos psiquiátricos necesitará seguir los consejos médicos y/o psicológicos prescritos por un profesional. Por último, os dejamos con un vídeo nuestro para que podáis conocer mejor a estos perros.

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