Cada vez más familias buscan una residencia canina profesional donde dejar a su perro durante un viaje o ausencia temporal. Pero elegir bien no es tan sencillo como parece. No se trata solo de encontrar un lugar limpio o con buenas instalaciones, sino de asegurarte de que tu perro estará atendido por personas que entienden su comportamiento, sus emociones y sus necesidades individuales.
En Madrid y alrededores hay muchas opciones, pero pocas ofrecen un equilibrio real entre bienestar, conocimiento y profesionalidad. Por eso quiero compartir una recomendación, fruto de muchos años en el sector: si buscas un sitio donde tengas la garantía de que van a cuidar bien a tu compañero de cuatro patas, te recomiendo la residencia de Solo es un Perro, un hotel canino cerca de Madrid.
Una historia de confianza y experiencia compartida
Conozco a Javi Martínez desde el 2007, comenzó dando sus primeros pasos en la educación canina en LealCan, aquí venía cada fin de semana con sus inseparables Cora y Tizón, ¡recuerdo sus centenares de preguntas curiosas en esos primeros años!
Desde entonces, he podido seguir de cerca su evolución profesional, su forma de trabajar y, sobre todo, su forma de entender a los perros. Porque en este sector, la diferencia entre una buena residencia y una excelente no está en el tamaño de las instalaciones, sino en la filosofía con la que se cuida a cada perro.
El proyecto de Solo es un Perro nació de esa visión: ofrecer un entorno donde cada perro pueda descansar, jugar y relacionarse en equilibrio, bajo la supervisión de profesionales formados en comportamiento y bienestar animal. No es un simple lugar de alojamiento. Es un centro pensado para cuidar personalidades caninas distintas, con respeto y sentido común.
Qué tener en cuenta antes de elegir una residencia canina
A lo largo de los años que llevo dedicándome a la educación canina, he visitado decenas de residencias y hoteles para perros. Y hay ciertos puntos que siempre recomiendo valorar:
- Formación del equipo: más allá del cariño hacia los animales, el conocimiento técnico en educación canina y gestión del estrés es fundamental.
- Instalaciones adaptadas: no se trata solo de espacio, sino de seguridad, temperatura, ventilación y zonas diferenciadas para descanso y actividad.
- Rutinas y supervisión constante: los perros necesitan estructura, descanso y estímulos adecuados. Un exceso o falta de actividad puede generar ansiedad.
- Comunicación con las familias: las buenas residencias mantienen informados a los guías con fotos, vídeos o actualizaciones diarias.
- Flexibilidad y transparencia: poder visitar las instalaciones antes de dejar al perro es un signo de confianza real.
Cumplir con estos criterios no es sencillo. Pero la residencia y el equipo de Solo es un Perro lo consigue.
Por qué recomiendo la residencia canina de Solo es un Perro
Lo primero que destaca de esta residencia es su ubicación privilegiada en plena naturaleza, a pocos kilómetros de Madrid. Allí los perros pueden disfrutar de cuatro hectáreas de zonas de suelta, donde correr, oler y moverse en semilibertad, lejos del ruido y el estrés.
Cada perro dispone de habitaciones individuales, bien aisladas y con calefacción para el invierno. No hay visibilidad entre estancias, lo que reduce el estrés y mejora el descanso.
El equipo (liderado por profesionales con formación en educación canina) se toma el tiempo de conocer a cada perro antes de la estancia. Hacen entrevistas con las familias, observan la personalidad del animal y adaptan los cuidados según sus rutinas, nivel de energía y posibles necesidades especiales (alimentación, medicación, intolerancias, etc.).
Además, los guías reciben vídeos diarios para seguir tranquilos el día a día de su compañero. Un detalle que demuestra la transparencia con la que trabajan.
Un modelo distinto de residencia
La mayoría de residencias para perros se centran en el alojamiento. Pero el hotel de Solo es un Perro parte de una idea más profunda: el bienestar emocional es tan importante como el físico.
Por eso cada detalle está pensado desde la calma: los sonidos, los ritmos, los espacios, incluso la manera de presentar los paseos o las comidas.
El equipo tiene en cuenta factores como la sociabilidad del perro, su nivel de impulsividad, sus señales de estrés o su forma de descansar. Todo ello les permite ofrecer un trato adaptado y real, no una atención “estándar”.
Este enfoque coincide con nuestra filosofía en LealCan: la educación canina no termina en casa ni en el entrenamiento, sino que abarca cada entorno donde el perro vive, juega o descansa. Y cuando un centro comparte esa mirada, se nota.
Cómo saber si una residencia es la adecuada para tu perro
Cada perro es distinto, y no todas las residencias se adaptan igual a todos los casos. Por eso recomiendo seguir tres pasos antes de decidir:
- Visita el centro en persona: observa el comportamiento de los perros alojados, el trato del personal y la limpieza de las instalaciones.
- Haz una entrevista previa: explica cómo es tu perro, qué le gusta, qué le inquieta y cómo responde en distintas situaciones. Cuanto más sepan de él, mejor lo cuidarán.
- Evalúa la sensación general: más allá de lo técnico, confía en tu intuición. Si el lugar transmite calma y profesionalidad, probablemente tu perro también se sentirá tranquilo allí.
En el caso de Solo es un Perro, la visita previa no solo es posible, sino que la recomiendan antes de aceptar al perro, porque creen (y con razón) que la confianza se demuestra, no se promete.
En resumen
Si vives en Madrid o alrededores y necesitas dejar a tu perro unos días, mi consejo es que no te quedes con la primera opción que aparezca en Google. Pregunta, compara, visita… y busca algo más que una residencia con buenas fotos.
Busca un lugar donde el equipo entienda que cada perro es un individuo, no un huésped más. Un sitio donde el bienestar, la tranquilidad y la profesionalidad estén por encima de la comodidad humana.
Y si quieres ahorrar tiempo en esa búsqueda, te lo pongo fácil: aquí tienes una de las mejores.